Según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Michigan, en Estados Unidos, las personas LGBT son más propensas a padecer una de las enfermedades que mantiene preocupados a especialistas por el desmesurado aumento de casos en los últimos años: demencia.

«Nuestro estudio responde a las preguntas no abordadas sobre si los miembros de la comunidad LGBT tienen más probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo a edades más avanzadas y, de ser así, qué factores contribuyen a su peor salud cognitiva», dijo Ning Hsieh, profesor asistente de sociología en MSU. y autor principal del estudio publicado en la revista The Gerontologist.


La razón principal que ha llevado a los especialistas a querer indagar más sobre este padecimiento y su efecto en miembros de la comunidad es la correlación entre el estrés y depresión, que resultan ser factores de alto riesgo en la salud, incluyendo el deterioro cognitivo. Y para nadie es un secreto que las personas de la comunidad experimentan más eventos estresantes y tienen tasa más altas de depresión, en comparación con las personas heterosexuales.

Hsieh y sus colegas de MSU, Hui Liu, profesor de sociología, y Wen-Hua Lai, Ph.D. estudiante de sociología: comparó las habilidades cognitivas de 3,500 adultos LGBT y heterosexuales utilizando una herramienta de detección y un cuestionario que evalúa seis dominios. Esas áreas incluían la orientación temporal; idioma; habilidades visuoespaciales; Función ejecutiva; atención, concentración y memoria de trabajo; y memoria a corto plazo.

Los resultados mostraron que las personas LGBT mayores, presentaban una mayor posibilidad de sufrir deterioro cognitivo leve o demencia temprana, en comparación con su contraparte. Siendo “la depresión” el factor que más influye en el desarrollo de esta enfermedad.

Según Hsieh, esto se puede deber a diversas situaciones a las que se enfrentan las personas de la comunidad, tales como no ser aceptadas por parte de la sociedad, sentirse avergonzadas de su orientación sexual o tratar de ocultar sus relaciones románticas y ser tratadas injustamente en la escuela o en el trabajo.

A diferencia de lo que esperaban confirmar en el estudio, los investigadores se llevaron una sorpresa al ver que factores cómo beber, fumar y menos conexiones sociales no representan gran efecto en la función cognitiva de las personas LGBT.

Con este estudio Hsieh espera que sirva para darle más importancia a una mayor inclusión para las minorías sexuales, ya que puede tener una influencia en su bienestar mental y cognitivo. Lo que nos recuerda que es de suma importancia el mantener una vida saludable, no solo en lo físico sino también en lo mental y que contrario a lo que muchas personas pueden llegar a pensar, el buscar ayuda profesional no es símbolo de debilidad, al contrario, es una señal de la fortaleza que se tiene para aceptar que algunas veces necesitamos la ayuda de alguien más.

Necesitamos eliminar ese tabú que nos impide muchas veces el tratar y cuidar nuestra salud mental. Recuerda “un cuerpo sano es resultado de una mente sana”

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