Carlos despertó y comprobó que ya no estaba atado a la silla. Alguien le había desatado mientras permanecía desmayado. Se levantó de la silla con dificultad ya que estaba un poco mareado y dio una vuelta por la habitación intentando encontrar una salida. Solo había dos puertas, una en cada extremo de la sala y las dos estaban cerradas. Se masajeó las muñecas que tenia doloridas debido a la soga con la que se las habían atado y se preguntó por que lo habrían desatado.
En el fondo de la sala había una mesa tapada con una  sabana y al lado de ella un altavoz enorme. Levantó la sabana para ver que había debajo de ella y para su sorpresa la mesa estaba llena de armas. Había un cuchillo de carnicero, un hacha, una pistola, una ballesta y un tarro con un liquido amarillento que Carlos no supo reconocer. En ese momento se abrió una de las puertas y alguien entro en la sala.

Javier entro lentamente en la siguiente habitación y la puerta se cerró detrás de él.Vio a alguien al fondo, pero como la sala estaba iluminada por una sola bombilla que colgaba del techo no conseguía ver la cara de aquel individuo.
-¿Luis eres tu?- preguntó creyendo que era su amigo del cual no sabia nada desde que los habían separado.
-No, me llamo Carlos- respondió este aproximándose lentamente a la luz hasta que Javier pudo ver su cara- ¿Quien eres tu?
-Yo me llamo Javier- contestó- ¿A ti también te han encerrado aquí?
-Si. Me han tenido atado a una silla, pero después me he desmayado y al despertarme alguien me había soltado- le contó Carlos.

En ese momento se oyó un zumbido a través del altavoz y la siniestra voz comenzó a hablar.

– Carlos te doy la bienvenida a los juegos homofobos de este año- dijo la voz- como ya les he dicho a los demás participantes habéis sido seleccionados por ser gays y debéis pasar una serie de pruebas de supervivencia. El chico que tienes delante se llama Javier y vas a compartir esta prueba con el.

Javier y Carlos se miraron el uno al otro cada vez mas asustados. La voz siguió contándoles en que consistía la prueba.

-Al fondo de la sala hay una mesa sobre la que hay una serie de armas- les informó la voz- Los dos debéis luchar en un combate a muerte en el que podéis utilizar cualquiera de esas armas y en el que no ha reglas. La única condición es que solo puede salir una persona de esta sala. Podéis empezar cuando queráis y os informo que detrás de la puerta hay uno de los nuestros y que si os negáis a pelear entrará y acabará con los dos. Javier a ti no te resultara difícil ya que antes has asesinado a tu amigo, así que no tendrás problema en matar a alguien que ni siquiera conoces.

La voz dejo de hablar y Carlos y Javier se quedaron mirándose paralizados. Entonces los dos corrieron hacia la mesa y se lanzaron a por un arma. Javier empujó a Carlos que cayo al suelo y  este mientras aprovechó para coger el cuchillo. Carlos se levantó y de una patada le quitó el cuchillo de las manos a Javier y le agarró del cuello. Empezaron a forcejear. Javier intentaba soltarse pero Carlos le tenia bien cogido por el cuello. Por fin consiguió soltar sus manos y empujó a carlos que chocó contra la mesa y cayó al suelo. Del golpe el frasco con el liquido amarillo se volcó y rodó por la mesa hasta caer al suelo, rompiéndose sobre la mano de Carlos, que comenzó a gritar mientras su mano se quemaba ya que el frasco contenía ácido. Javier cogió la ballesta que estaba cargada con una flecha y apuntó a Carlos, que se levantó como pudo y consiguió golpear el brazo de Javier justo cuando este apretaba el gatillo. La flecha salió disparada rompiendo la única bombilla que iluminaba la habitación dejándolos a oscuras. Se oyó un grito y como un cuerpo caía al suelo en la oscuridad.

CONTINUARA…

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