Martín entró en el baño.

-Bueno ¿porque tardas tanto?- le preguntó a David-La profesora ya ha entrado en clase y nos va a caer una bronca.

-Ya iba para allá-le contestó David- Me estaba lavando las manos.

Raúl se dirigió hacia la puerta para salir del baño pero Martín le cortó el paso.

-¿Y tú qué haces aquí marica? -le preguntó a Raúl dándole un empujón- ¿No te dedicarás a espiar a los demás chicos en el baño?

-Yo ya me iba- le contestó el.

-Venga Martín deja que se vaya- le dijo David.

-David, no me digas que tú no tienes ganas de darle una lección a este gilipollas- dijo Martín agarrando a Raúl por la solapa de la camisa.

-Deberíamos ir a clase antes de que se haga más tarde todavía-le insistió David.

Martín empujó con fuerza a Raúl, que estuvo a punto de caer al suelo.

– ¿Y tú porque le defiendes tanto?- se volvió hacia David- Antes en la cafetería no parabas de poner excusas para nuestro plan y ahora también le defiendes.

-Yo no estoy defendiendo a nadie-contestó David- simplemente te estoy diciendo que vayamos a clase porque cada vez se nos está haciendo más tarde.

-Vale, pues demuéstrame que eres como nosotros y que mereces estar en nuestro grupo-le dijo Martín- Dale un puñetazo a Raúl y entonces te creeré.

-¿Pero que dices?- respondió Raúl- No voy a pegar a nadie.

-Venga demuéstrame que no eres un marica como él, dale un buen puñetazo en la cara.

Raúl los miraba muy asustado. Quería escapar pero Martín le cortaba el paso hacia la puerta.

-Yo te lo sujeto, dale un buen puñetazo- Martín seguía insistiendo. Agarró a Raúl por los brazos para inmovilizarle. Este luchaba por soltarse, pero Martín tenía más fuerza que él.

-¿Por qué haces esto Martín?- grito Raúl- ¿Por qué odias tanto a los gays? Actúas así desde aquella noche.

-¡Cállate!- le gritó Martín.

-¡Actúas así desde que aquella noche me besaste! ¡Martín odias a los gays porque en realidad te odias a ti mismo! ¡Porque no quieres aceptar que tú también lo eres!

Se hizo un silencio sepulcral en el cuarto de baño. Martín soltó a Raúl, que en cuanto estuvo libre corrió hacia la puerta y desapareció por el pasillo.

David se quedó con cara de asombro mirando a Martín. Aquello sí que no se lo esperaba.

CONTINUARA…

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