Me llamo David y tengo 17 años. He tenido que dejar mi antiguo instituto porque en el fui víctima de bullying. La mejor solución fue abandonar aquel centro, por lo que hoy empiezo las clases en uno nuevo. Sufrí acoso por ser diferente, sufrí acoso porque la sociedad de hoy en día aparta a las personas que no son iguales al resto, sufrí acoso porque en la época en que vivimos a muchas personas todavía les hace falta aprender que todos tenemos los mismos derechos y merecemos respeto sea cual sea nuestra condición. Sufrí acoso por ser gay.
Ahora voy en el coche con mi padre camino a mi nuevo instituto. Tengo miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo otra vez, por eso he decidido mantenerlo en secreto. En mi anterior instituto cometí el error de contárselo al que creía era mi mejor amigo, pero en cuanto se enteró dejó de hablarme y no tardó en contárselo a todo el mundo.
Me despido de mi padre, bajo del coche y voy con paso lento hacia la entrada del centro. Atravieso la puerta, me dirijo a la secretaría y una vez allí pregunto cuál es mi clase. La secretaria, una mujer mayor con gafas y con aspecto de llevar trabajando allí toda su vida me informa que tengo que ir a la clase 4D que está en el segundo piso. Subo las escaleras lentamente y llego hasta la puerta que me ha indicado la secretaria. Me quedo parado frente a ella mirándola. Respiro hondo y entro buscando un sitio libre donde sentarme. De repente oigo una voz que se dirige a mí:
-Hola eres el nuevo, ¿verdad?- me dice tímidamente un chico un poco desgarbado que está sentado en uno de los pupitres.
-Sí, me acabo de mudar- le respondo. Observo al chico durante unos segundos. Es moreno, delgado, con aspecto de empollón y se nota que está algo nervioso.
-Me llamo Raúl, ¿tu cómo te llamas?
-Yo me llamo David-le contesto.
-Sí quieres puedes sentarte a mi lado- me dice- este pupitre está vacío
-Claro, gracias- le respondo- creía que me iba a tener que sentar solo.
Me siento a su lado dejando la mochila en el suelo y como todavía quedan unos minutos para que empiece la clase intento hablar un poco más con mi nuevo compañero.
– Bueno, ¿ y como es que este sitio está vacío? – le pregunto extrañado- ¿La persona que se sienta contigo está enferma?
-Que va- me contesta- ese sitio lleva vacío desde que comenzó el curso.
-Pero si hace dos meses que empezaron las clases- le digo sin comprender
-Ya, es que yo no soy muy popular en el instituto- me dice Raúl agachando la cabeza.
-¿Y eso?
– Bueno, te lo contaré. De todas formas te vas a enterar tarde o temprano- hizo una pausa, tragó saliva y continuó hablando- Los demás no quieren sentarse conmigo porque soy gay.

CONTINUARA…

Fuente:

DIARIO DE UN GAY RARO Y DIFERENTE

 

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