Ruben no podía apartar los ojos del cadáver de Barbara. Se había quedado paralizado por la impresión de verla allí inmóvil  en el suelo. Lentamente caminó hacia Enrique que seguía de pie al lado del cuerpo. Cuando llego hasta el le agarro de la camisa y le empujó contra la pared.

-Por fin lo has hecho- le dijo Ruben a Enrique besandole en los labios- Por fin nos hemos librado de ella.
-Por poco me descubre- le dijo Enrique- he tenido que esconderme debajo de la cama.
-Nunca había visto un cadáver- le dijo Ruben arrodillándose al lado del cuerpo de Barbara- Solamente he visto muertos en las películas y no tiene nada que ver con esto, menuda impresión.
EL DIA ANTERIOR…
Erique cogió el móvil de Ruben  y justo en ese momento empezó a sonar. Enrique miró la pantalla del teléfono para ver el nombre de quien estaba llamando y en la pantalla leyó: MI CHICA.
Volvió a dejar el teléfono donde estaba y dejó que sonara. Tenia la cara desencajada. Había descubierto que el chico con el que salia tenia novia y que le estaba engañando. Llamó al camarero para pedir la cuenta y marcharse de allí y justo en ese momento volvió Ruben del baño.
-¿Que pasa?- le preguntó – Ya quieres marcharte, si acabamos de llegar.
-Si, estoy cansado y quiero irme a casa- le respondió Enrique.
-Pero si hace un momento estabas bien.- le dijo Ruben extrañado.
En ese momento Ruben se dio cuenta de que su móvil estaba sobre la mesa y que tenia una llamada perdida. Cogió el teléfono para mirar quien le había llamado y vio que había sido Barbara.
-¿Has visto la llamada, verdad?- le pregunto a Enrique.
-Si, ya se que tienes novia- le contestó Enrique muy enfadado- llevas mintiéndome desde el primer día que nos conocimos.
-Todo tiene una explicación- le dijo Ruben.
-Si, que no te atreves a salir del armario y Barbara es tu tapadera.
-No- le respondió Ruben- si me dejas que te lo explique te contaré todo.
-Vale- le dijo Enrique – te doy cinco minutos.
Ruben comenzó a hablar.
-No quiero a Barbara y nunca la he querido, ni tampoco estoy con ella para utilizarla como tapadera – explicó- Me case con ella hace una semana porque su padre tiene mucho dinero y al casarse ella iba a recibir su parte de la herencia. Ahora ese dinero me pertenece a mi también. Ahora solamente tengo que librarme de ella.
– ¿Y que piensas hacer?- le preguntó Enrique- ¿vas a divorciarte?
-No, porque entonces la mitad del dinero seria para ella y yo lo quiero todo- le respondió Ruben- Que te parece si la matamos y nos vamos muy lejos con el dinero.
-¿Estas hablando en serio?- le pregunto Enrique.
Claro que si- respondió Ruben emocionado- Hay que hacer que parezca un accidente y después podremos ir donde queramos y tendremos un montón de dinero.
– Y si te dijera que si, ¿cual seria tu plan?- le pregunto Enrique con curiosidad.
-Bueno, había pensado que como tu eres químico debes conocer alguna sustancia o veneno que no deje huella- le dijo Ruben.
-Creo que ya lo tengo- le dijo Enrique que ya estaba totalmente convencido para hacerlo- conozco un veneno que es casi imperceptible en una autopsia. Podríamos usarlo.
-Me parece bien- le dijo Ruben sonriendo- ¿Que te parece si lo hacemos mañana?
-Vale, no me sera difícil conseguir el veneno para mañana- le respondió Enrique que guardaba en su armario una docena de frascos.
-Entonces te dejo esta copia de la llave de mi casa- le dijo dejándola sobre la mesa- y anota la dirección en el teléfono móvil.
Una vez que Enrique ya tenia la dirección anotada Ruben le dio los últimos detalles.
-Recuerda que tienes que ir a la cocina y buscar en el segundo armario empezando por la derecha. Allí Barbara guarda un té que le encanta. Suele tomar dos o tres tazas al día. Ahí es donde debes echar el veneno.

HOY…

Ruben y Enrique se abrazaron y comenzaron besarse al lado del cadáver de Barbara.
Después Ruben cambió el frasco del té que contenía el veneno por uno normal. Decidieron no verse durante un par de semanas para no levantar sospechas y Enrique se marchó del piso.
A las pocas horas Ruben llamo a una ambulancia muy alterado explicando que había encontrado a su mujer en el suelo. Todo surgió sin complicaciones, no encontraron rastro del veneno y la única conclusión a la que llegaron es que había sido un infarto por muerte súbita.
Pasado un tiempo Ruben recibió todo el dinero de su mujer y Enrique y él volvieron a verse. Después de unos cuantos meses se marcharon de la ciudad y se fueron a vivir juntos.
Enrique era feliz porque por fin había encontrado a alguien como el y Ruben también estaba feliz de compartir sus dias con Enrique que había sido capaz de matar a alguien para demostrarle su amor.
Ruben sabia que podía confiar en Enrique ciegamente.
Enrique confiaba en Ruben, pero por si acaso tenia bien guardado y escondido un pequeño bote de aquel veneno por si algún día necesitaba usarlo.

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