Habían pasado ya dos semanas desde que Ruben y Enrique se habían conocido. Ruben ya se había casado con Barbara y seguía quedando con Enrique a escondidas. Ella se daba cuenta de las ausencias de Ruben y le notaba distante. Había hablado de ello con el pero este siempre le decía que era a causa del trabajo. Ni siquiera se habían ido de luna de miel porque Ruben no había querido, le había puesto como excusa que tenia trabajo pendiente y que ya se irían mas adelante.
Aquella tarde Ruben había vuelto a quedar con Enrique, se había duchado y se estaba vistiendo en el dormitorio.
-¿Vas a salir otra vez?- le preguntó Barbara.
-Si, he quedado con un cliente dentro de una hora- le mintió Ruben mientras se ponía la cazadora.
-Podrías mirarme por lo menos cuando te estoy hablando-le dijo Barbara enfadada- Ya estabas raro antes de casarnos, pero desde el día de la boda lo estas todavía mas.
-Estoy cansado por el trabajo- le volvió a mentir Ruben- no paro en todo el día.
-Oye si has conocido a otra mujer dímelo- le dijo Barbara- prefiero que me lo digas a que me estés engañando.
-No digas tonterías- le contestó Ruben dándole un beso en los labios- te veo a la hora de cenar y no le des tantas vueltas, voy a una reunion con un cliente ya te lo he dicho.
Después de decir esto cogió el teléfono móvil y las llaves y salio por la puerta. Barbara se quedo allí de pie sin haberse creído una palabra de lo que le había dicho Ruben.

Ruben llegó a la cafetería donde había quedado con Enrique después de casi una hora de viaje en autobús, por culpa de un atasco en la carretera. Este ya estaba sentado tomando un refresco. Ruben se acercó por detrás y le agarró por los hombros. Enrique se giró y Ruben le dio un beso en los labios.
-Hola, hoy has tardado mucho en llegar- le dijo Enrique.
-Si, es que había un atasco enorme y ha tardado mucho el autobús- le respondió Ruben sentándose y dejando el móvil sobre la mesa.
En ese momento llego el camarero para preguntarle a Ruben si quería tomar algo. Este pidió otro refresco y siguió hablando con Enrique.
– Tenia muchas ganas de verte hoy- le dijo Ruben a Enrique agarrándole la mano- he estado toda la mañana pensando en ti.
-Yo también he pensado en ti- le contestó Enrique- estaba deseando salir del trabajo para venir a verte.
En ese momento llegó el camarero con el refresco de Ruben y este soltó la mano de Enrique rápidamente y cuando el camarero se marcho volvió a agarrarle la mano de nuevo.
-¿Por que me has soltado la mano?- le preguntó Enrique- ¿te da vergüenza que sepan que eres gay?
-Todavía estoy acostumbrándome a esto- le respondió Ruben- ya sabes que eres el primer chico con el que estoy, tienes que darme un poco de tiempo.
-Claro, el tiempo que necesites- le contestó Enrique acariciándole la mano.
-Voy un momento al baño- le dijo Ruben levantadose de la silla- vengo enseguida.
Se marcho y Enrique se quedó allí dando un sorbo a su refresco. Entonces se dio cuenta de que Ruben se había dejado el teléfono móvil encima de la mesa. Acercó su mano hacia el móvil para curiosear un poco, sabia que aquello no estaba bien pero Ruben no tenia porque enterarse. Justo cuando tenia el móvil en la mano comenzó a sonar, Enrique miró en la pantalla el nombre de la persona que llamaba y leyó: MI CHICA.

CONTINUARA…

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